Reforma energética de una casa en Ibiza: qué cambiar según lo que te molesta

El calor del verano en Ibiza se ve venir. El frío y la humedad del invierno, a veces no, hasta que pasas uno en una casa mal aislada: paredes frías, manchas en las esquinas y, en agosto, un aire acondicionado que no da abasto. Una reforma energética busca una casa en la que se está a gusto todo el año sin depender tanto de los aparatos.
La forma más práctica de empezar no es una lista de mejoras, sino tu propia experiencia en la casa. ¿Qué es lo que te molesta? Según la respuesta, cambia por dónde conviene empezar.
Si en verano la casa es un horno
Cuando la casa se calienta mucho, hay que mirar por dónde entra el calor. Las sospechosas habituales son dos: la cubierta y las ventanas.
La cubierta recibe sol durante horas y, si no está bien aislada, pasa ese calor a las habitaciones de debajo. Si notas que el piso de arriba es el peor, es muy probable que el problema empiece ahí. Y si además la cubierta necesita impermeabilizarse, aislarla en la misma obra es aprovechar el viaje.
Las ventanas que dan al sur o al oeste son la otra entrada. Aquí la solución no siempre es cambiar la ventana: una contraventana, un toldo o una pérgola que paren el sol antes de que llegue al cristal pueden cambiar mucho una habitación. Si las ventanas son viejas, cambiarlas por carpinterías nuevas con buen acristalamiento ayuda en verano y en invierno. Nosotros trabajamos con carpintería europea para ventanas y puertas.
Si en invierno hay humedad y frío
La humedad es la gran olvidada en la isla. Una casa húmeda se siente más fría, huele a cerrado y estropea pinturas, muebles y ropa. Suele tener que ver con varias cosas a la vez: paredes sin aislar que se enfrían, poca ventilación y, a veces, agua que entra por donde no debe.
Lo primero es encontrar el origen: no es lo mismo una filtración de la cubierta que una condensación en una pared fría. Si es lo segundo, aislar las paredes puede ayudar mucho. Se pueden aislar por fuera, lo que cambia la fachada, o por dentro, con trasdosados de pladur y aislamiento, que mantienen el aspecto exterior a cambio de unos centímetros de cada habitación. Hay que plantearlo bien, porque un aislamiento mal resuelto puede empeorar la humedad en lugar de quitarla. El pladur y el aislamiento térmico forman parte de los trabajos que hacemos.
Y no olvides ventilar: una casa que no respira acumula humedad, sobre todo si pasa temporadas cerrada. Abrir las ventanas unos minutos al día ayuda cuando vives en ella; si no estás, hay que pensar en otra forma de que el aire se renueve.
Si el aire acondicionado no da abasto
Cuando los aparatos van al máximo y aun así no se consigue una temperatura agradable, la tentación es comprar uno más grande. Antes de hacerlo, conviene preguntarse por qué la casa necesita tanto. Muchas veces es la cubierta, las ventanas o el sol directo lo que obliga a la máquina a trabajar sin descanso.
Por eso, si vas a mejorar el aislamiento, lo lógico es revisar la climatización después y no antes. Una casa mejor aislada puede necesitar menos potencia de la que tenía, y dimensionar los equipos al final evita comprar de más.
Si la casa se alquila en temporada
En una casa de alquiler, el confort se nota en cómo se sienten los huéspedes, y los aparatos se usan sin miramientos. Si vas a mejorar algo antes del próximo verano, empieza por lo que más se nota dentro de la casa: la sombra en las ventanas más expuestas y el aislamiento de la cubierta. Son mejoras que no dependen de que el huésped sepa manejar el aire acondicionado.
En invierno, cuando la casa está vacía, la humedad trabaja en silencio. Pensar en cómo se ventila en esos meses evita encontrarse en primavera con paredes manchadas y olor a cerrado justo antes de la primera reserva.
Si vas a reformar de todas formas
Si ya tienes pensada una reforma, por ejemplo de cocina, baños o una reforma integral, es el mejor momento para meter mejoras energéticas. Con la obra abierta, aislar una pared, cambiar una ventana o dejar preparadas las instalaciones de climatización suele ser más sencillo que hacerlo después con todo terminado. Pregunta a quien te haga la reforma qué mejoras se pueden sumar sin alargar mucho la obra.
De qué conviene desconfiar
Desconfía de quien te prometa un ahorro exacto en la factura antes de ver tu casa. El resultado depende del punto de partida, de las mejoras que se hagan y de cómo se use la casa después. Lo que sí se puede hacer con honestidad es explicarte qué cambios tienen más sentido en tu caso y por qué. Desconfía también de las soluciones únicas que valen para todas las casas: una casa de campo con muros gruesos y un piso en un edificio de los años setenta no piden lo mismo.
Una mejora que se nota
Lo que se busca con una reforma energética es una casa más cómoda en verano y en invierno, que dependa menos de los aparatos. Cuánto se consigue depende de cada casa, y por eso lo primero es verla. En Constructo Ibiza hacemos reformas en la isla, incluidos aislamiento, pladur y carpintería, y coordinamos y supervisamos cada fase. Si quieres, pásate por nuestro estudio de Sant Jordi de ses Salines, de lunes a viernes de 8 a 14, y lo vemos.
Echa un vistazo a nuestros proyectos, a lo que hacemos en servicios, y cuéntanos qué te pasa en casa desde contacto.


